Un minuto más y habrían ganado la apuesta. Andrew Stuart y sus socios dejaron de jugar. Dejaron las cartas sobre la mesa y contaron los segundos. Cuarenta segundos, y nada. Cincuenta segundos, aún nada. En el segundo cincuenta y cinco oyeron gritos en la calle, seguidos de aplausos, silbidos y algunos gruñidos. Los jugadores se levantaron. En el segundo cincuenta y siete, se abrió la puerta del salón, y el reloj no había acabado de contar los sesenta segundos cuando Phileas Fogg apareció, seguido de una excitada multitud que había forzado la entrada al club, diciendo con una voz muy tranquila: “¡Aquí estoy, caballeros!”
Por fin, Phileas Fogg había vuelto a Londres, justo a tiempo para ganar su apuesta. Aquí es donde acaba nuestro viaje, y nos gustaría terminarlo con estas bellísimas imágenes de Londres, creadas por los contribuidores de Depositphotos. ¡Nos vemos!
Cartoon map of London | Stock Vector © Depositphotos | AnastasiiaKu



